Desenfocado


Desenfocado, ¿estás realmente?, tu color atrapa la luz, te miro, puede que ya no te vea.
Desenfocado estás, y no te reconocen, eres una sombra al sol, eres la sombra del sol.
Te busco, te veo, te miro, y sigues desenfocado.
-Y a mí que me cuentas-, pues nada, estaba aburrido y me he dicho: voy ha hacer un blog de esos. Ya veremos, para algo servirá, a lo mejor me ahorro un psicólogo, ya que no me he confesado nunca. He oído no se donde, que cada vez se confiesa menos gente, y por esto los psicólogos se están poniendo las botas, desde luego no se que es peor, el psicólogo te cobra una pasta, y el cura se supone que no cobra, pero como solución te manda que reces tropecientos Padre Nuestro y diecivente Ave María, dependiendo de lo gordo del pecado. Bromas aparte, lo mejor es la meditación, te vas al campo, o a la playa, te sientas en el suelo al estilo Buda, y abstraes la mente, o sea dejas de pensar, pero cuidado, no te pases no sea que te abstraigas tanto que dejes de respirar o se te olvide darle cuerda al corazón, y te quedes abstraído eternamente.